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¿Las noticias a la carta con IA son el futuro de la radio?

La aplicación argentina LISA convierte la actualidad diaria en informativos personalizados de unos nueve minutos. Su propuesta anticipa un cambio profundo: pasar de escuchar las mismas noticias para todos a recibir un boletín creado por inteligencia artificial para cada persona.


Durante décadas, escuchar un informativo significaba aceptar una selección común de noticias. Una emisora decidía qué acontecimientos eran importantes, cuánto tiempo dedicarles y en qué orden debían contarse. Millones de oyentes recibían el mismo boletín, preparado por una redacción y presentado por uno o varios locutores. La inteligencia artificial comienza a modificar este modelo.


LISA, una aplicación desarrollada en Argentina, propone que cada usuario pueda escuchar un resumen diferente de la actualidad, construido automáticamente según sus intereses. Política, economía, tecnología, deportes, cultura o música pueden combinarse para generar un informativo personal de entre ocho y diez minutos.

La iniciativa resulta interesante no solo por lo que hace actualmente, sino por lo que representa. Si cada persona puede disponer de una selección informativa propia, narrada por una voz artificial y disponible en cualquier momento, ¿seguiremos escuchando las noticias de la misma manera? ¿Qué papel tendrán las emisoras, los periodistas y los locutores? ¿Y quién decidirá qué información debe conocer cada ciudadano?

Una aplicación nacida en Córdoba (Argentina)

LISA fue creada por Valentín Virasoro e Iván Schahovskoy Hoferek, dos ingenieros industriales graduados en la Universidad Católica de Córdoba. El proyecto cuenta con un equipo de siete personas y recibió el apoyo de Start UCC, el programa de formación y emprendimiento de esta universidad argentina.

La idea surgió de una experiencia aparentemente sencilla. Durante una etapa profesional, Virasoro recibía cada mañana un audio de entre cinco y ocho minutos en el que un directivo resumía las novedades políticas y económicas importantes para la empresa. Aquel mensaje le permitía comenzar el día con una visión rápida de la actualidad sin necesidad de consultar numerosos medios.

Cuando dejó de recibirlo, identificó una necesidad: millones de personas quieren estar informadas, pero no siempre tienen tiempo para leer periódicos, recorrer páginas web o escuchar programas de larga duración.

La inteligencia artificial ofrecía la posibilidad de convertir aquel audio artesanal en un servicio automatizado capaz de crear miles de versiones distintas.

Un informativo diferente para cada usuario

La función principal de LISA es generar un resumen diario en audio adaptado a los intereses de cada persona. El usuario selecciona entre tres y seis categorías y establece sus prioridades. A partir de esas preferencias, la aplicación analiza noticias publicadas por distintos medios y construye un boletín personalizado.

Entre las categorías disponibles aparecen economía y mercados, política nacional, empresas, deportes, actualidad internacional, tecnología, cultura, sociedad, música, videojuegos, moda y agricultura.

La aplicación ofrece dos ediciones diarias y permite escuchar también una sucesión de titulares en aproximadamente cinco minutos. El audio puede descargarse para continuar escuchándolo sin conexión mientras se conduce, se utiliza el transporte público, se practica deporte o se realizan otras actividades.

LISA incorpora además un feed de artículos y un chat desde el que pueden formularse preguntas sobre la actualidad. Las respuestas se generan mediante inteligencia artificial y muestran las fuentes consultadas. De este modo, el usuario puede pasar del resumen inicial a una explicación más amplia o acceder directamente a la noticia publicada por el medio original.

Sus responsables definen la plataforma como un agregador y no como un medio periodístico. LISA no envía reporteros a cubrir acontecimientos ni produce información propia: recopila contenidos ya publicados, los organiza, los sintetiza, identifica las fuentes y enlaza con los artículos originales.

La aplicación está disponible inicialmente para el público argentino, utiliza español rioplatense y puede encontrarse en dispositivos móviles. Su ficha oficial en Google Play explica también que tanto los textos como las voces son generados mediante inteligencia artificial.

De la radio para todos a la radio para cada uno

La radio tradicional se ha basado históricamente en una programación lineal. El oyente conecta con la emisora y escucha lo que se está emitiendo en ese momento. Incluso los pódcast, aunque permiten elegir cuándo escuchar un contenido, suelen ofrecer el mismo episodio a toda la audiencia.

LISA introduce un cambio adicional: no solamente permite elegir el momento, sino que modifica el propio contenido.

Dos personas pueden abrir la aplicación a la misma hora y recibir informativos diferentes. Una podría escuchar principalmente noticias económicas, tecnológicas e internacionales, mientras que otra recibiría contenidos sobre cultura, deportes y sociedad.

El programa ya no se produce una vez para miles de oyentes. Se genera miles de veces, en función de los intereses individuales. Esta transformación sitúa a LISA en un espacio intermedio entre la radio, el pódcast, el agregador de noticias y el asistente conversacional. No encaja completamente en ninguno de estos formatos, pero reúne elementos de todos ellos.

La información escrita se convierte en audio, el audio se personaliza, las noticias se pueden consultar mediante un chat y el usuario mantiene acceso a los medios que originaron la información.

La comodidad de escuchar la actualidad

La propuesta responde a un problema evidente: nunca habíamos tenido acceso a tanta información y, sin embargo, cada vez resulta más difícil seguirla.

Las noticias llegan de manera fragmentada a través de periódicos, emisoras, redes sociales, vídeos, mensajes y notificaciones. Muchas personas terminan informándose accidentalmente mientras recorren contenidos en una red social, a menudo sin conocer el origen, el contexto o la fiabilidad de lo que están viendo.

Un resumen sonoro breve puede ordenar ese ruido. En pocos minutos, el usuario obtiene una visión de los asuntos que le interesan sin tener que abrir numerosas aplicaciones ni leer decenas de titulares. El formato también recupera una de las grandes fortalezas de la radio: la posibilidad de informarse mientras se realiza otra actividad. La voz acompaña y no obliga a mantener la mirada sobre una pantalla.

Para públicos jóvenes acostumbrados a los pódcast, los asistentes de IA y los contenidos personalizados, este modelo puede resultar más natural que un boletín convencional.

¿Personalización o burbuja informativa?

La personalización también presenta riesgos.

Una persona puede decidir que solamente quiere escuchar tecnología, música y deportes. El sistema cumplirá sus preferencias, pero quizá deje fuera acontecimientos políticos, sociales o internacionales necesarios para comprender el mundo que la rodea.

Uno de los cometidos tradicionales del periodismo ha sido mostrar al público no solo aquello que desea conocer, sino también aquello que debería conocer. Una noticia importante puede afectar a un ciudadano aunque no coincida con sus intereses declarados.

Si los algoritmos llevan la personalización demasiado lejos, cada usuario podría acabar encerrado en una versión parcial de la actualidad. El informativo dejaría de ser un espacio compartido por la sociedad para convertirse en un reflejo de nuestras preferencias anteriores.

El reto consistirá en encontrar un equilibrio. Un boletín puede adaptarse a los intereses personales y, al mismo tiempo, reservar espacio para acontecimientos de relevancia general.

La inteligencia artificial también toma decisiones editoriales

La automatización puede producir la impresión de que desaparece la línea editorial, pero no es así.

Todo sistema informativo debe decidir qué fuentes consulta, qué acontecimientos agrupa, qué datos conserva, qué versiones considera fiables y qué noticias coloca en primer lugar. Aunque estas tareas sean ejecutadas por una inteligencia artificial, continúan siendo decisiones editoriales.

Los algoritmos no aparecen de forma neutral. Funcionan a partir de reglas, modelos, instrucciones y fuentes seleccionadas por personas. Por tanto, la cuestión no es solamente si una IA puede resumir correctamente una noticia. También debemos preguntarnos quién configura esa IA, qué medios incorpora y cómo evita favorecer determinadas perspectivas.

Los responsables de LISA aseguran que buscan mostrar diferentes puntos de vista, identificar claramente las fuentes y conducir al usuario hacia los artículos originales. Es un planteamiento valioso, pero su eficacia deberá evaluarse a medida que la plataforma crezca.

¿Qué sucede si la IA se equivoca?

La propia LISA advierte que la inteligencia artificial puede cometer errores. La aplicación muestra las fuentes y ofrece mecanismos para comunicar contenidos problemáticos.

Esta transparencia es necesaria porque resumir no es una tarea completamente mecánica. Elegir una frase, descartar un detalle o relacionar dos acontecimientos puede alterar la interpretación de una noticia. El riesgo aumenta cuando el usuario escucha el audio mientras conduce o trabaja y no consulta posteriormente la publicación original. En ese caso, el resumen generado por la IA puede convertirse en su única versión de los hechos.

Por esta razón, los futuros sistemas informativos necesitarán mecanismos sólidos de verificación, trazabilidad y supervisión humana. No bastará con producir contenidos rápidamente: también deberán demostrar de dónde procede cada afirmación y quién asume la responsabilidad cuando existe un error.

¿Aliada o competidora de los medios?

LISA sostiene que no pretende reemplazar a los periódicos y emisoras, sino acercar sus contenidos a públicos que ya no consumen los formatos tradicionales. Cada resumen identifica sus fuentes y facilita el acceso a los artículos originales.

La relación puede ser beneficiosa si la aplicación descubre noticias al usuario y genera nuevas visitas hacia los medios que realizaron el trabajo periodístico.

Sin embargo, existe una tensión evidente. Si el resumen de nueve minutos satisface completamente la necesidad informativa, muchas personas no tendrán motivos para abrir las publicaciones originales. El agregador obtendrá la atención del público mientras que el coste de investigar, contrastar y producir las noticias seguirá recayendo sobre las redacciones.

Este será uno de los grandes debates de los próximos años: cómo repartir el valor entre quienes producen la información y quienes utilizan inteligencia artificial para reorganizarla, resumirla y distribuirla.

¿Desaparecerán periodistas y locutores?

La aparición de boletines automatizados no significa necesariamente el final de los profesionales humanos, pero sí puede transformar profundamente sus funciones.

La inteligencia artificial tiene una enorme capacidad para recopilar noticias, clasificarlas, generar diferentes versiones y producir audio a gran velocidad. Un sistema puede crear miles de informativos personalizados en el tiempo que una redacción necesitaría para preparar uno solo.

Pero informar no consiste únicamente en resumir textos. Un periodista investiga, pregunta, contrasta testimonios, identifica contradicciones y descubre hechos que todavía no han sido publicados. Un locutor aporta interpretación, cercanía, emoción real, experiencia y una personalidad que la audiencia aprende a reconocer.

El futuro más interesante probablemente no estará en sustituir a unos por otros, sino en combinar capacidades. La IA puede encargarse de recopilar, ordenar y adaptar grandes volúmenes de información. Los periodistas pueden concentrarse en investigar, verificar y explicar. Los locutores humanos y los personajes editoriales creados con inteligencia artificial pueden aportar voz, identidad y continuidad a cada medio.

Un nuevo desafío para la radio

Aplicaciones como LISA obligan a las emisoras a reconsiderar qué significa hacer radio.

Si los oyentes pueden disponer de noticias personalizadas en cualquier momento, las emisoras deberán ofrecer algo más que una sucesión de titulares que además son los mismos que publican otras muchas fuentes. La personalización, la identidad, la proximidad, el análisis, la conversación, la música, el entretenimiento y la relación con la comunidad adquirirán todavía más importancia.

También se abre una oportunidad. Una radio podría mantener su programación común y ofrecer, paralelamente, boletines adaptados a diferentes públicos, idiomas, territorios o franjas horarias.

Un mismo medio podría crear una edición local, otra internacional, una selección cultural o un resumen tecnológico sin tener que producir cada versión desde cero. La inteligencia artificial permitiría ampliar la oferta, mientras que la supervisión editorial garantizaría la coherencia y la fiabilidad.

En Radio Verdú estamos explorando precisamente esa convivencia entre radio, producción propia e inteligencia artificial. La experiencia nos indica que la tecnología puede ampliar enormemente las posibilidades de una emisora, pero también que necesita dirección, personalidad y control humano.

El futuro no dependerá solamente de la tecnología

LISA es todavía una aplicación joven y resulta prematuro saber si su éxito inicial se convertirá en un cambio duradero en los hábitos informativos. Sin embargo, la idea que representa parece difícil de ignorar.

Las noticias se están convirtiendo en contenidos que pueden reorganizarse, resumirse, traducirse y locutarse automáticamente para cada usuario. La frontera entre leer, escuchar y conversar con la actualidad comienza a desaparecer.

La gran cuestión no será si la inteligencia artificial puede producir un informativo. Ya puede hacerlo. Las preguntas verdaderamente importantes serán otras: quién elige las fuentes, cómo se comprueban los hechos, qué intereses quedan fuera, cómo se remunera a los medios originales y quién responde ante un error.

El futuro de la información no dependerá solamente de cuánto contenido sea capaz de generar una inteligencia artificial. Dependerá, sobre todo, del criterio con el que decidamos utilizarla.

 


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